No todos los caminos llevan a ’Roma’; algunos pasan por Venezuela


La ruptura Trump-prensa no ha entorpecido la buena relación de cogobierno que en materia de política exterior por años han defendido monolíticamente los medios de comunicación estadounidenses y la Casa Blanca

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Febrero 26, 2019 17:05 hrs.
Política Internacional › México
Justo May Correa › enbocaspalabras

La excelsitud machacona de los medios sobre ’Roma’ se parece mucho a lo que sucede con Maduro: mucho producto de la publicidad y buena dosis de mentira. Iván Reguera, responsable de cine en Cuarto Poder, un diario de España, dice a BBC Mundo que la película ’es aburridísima, fría, vacía, no tiene guion’. Por otro lado, la vida en las ciudades de los 24 estados venezolanos se desarrolla con normalidad: la gente trabaja, los niños van a la escuela, pero los medios construyen para el consumo exterior una Venezuela acabada, incendiada y llena de odio.

Es verdad que no todos los venezolanos están con Maduro, como lo arrojan las cifras de la más reciente elección, la del domingo 20 de mayo de 2018. Maduro recibió 6 millones 190 mil 612 votos (67.8%), sí, pero la oposición recibió casi tres millones de votos: 2 millones 905 mil 797 sufragios. Esos votos se distribuyen entre el segundo lugar, Henri Falcón, con 1 millón 917 mil 036 votos (21%), y el tercero, Javier Bertucci, con 988 mil 761 votos.

Si tan solo los seguidores del tercer lugar marcharan todos al mismo tiempo –casi un millón de personas–, las televisoras opositoras difundirían al mundo algo así como: ’Rechazo rotundo a Maduro’, y seguramente no mencionarían que Maduro tiene seis veces más seguidores que los que han tomado las calles en este supuesto. Y esto se ve muy claramente en el video de apoyo a Maduro que usted puede observar en el tuit debajo de este texto. Los medios obvian este material para sólo dar cabida en sus espacios noticiosos a los eventos negativos al gobierno.


Reacción

¿Decir sólo una parte de la verdad es mentir?

Volvamos a la crítica referente a “Roma”. Iván Reguera piensa que con la película de Alfonso Cuarón se está dando un fenómeno parecido al del cuento "El traje nuevo del emperador", de Hans Christian Andersen. Según esta fábula, solo un niño se atreve a decir que el emperador va desnudo, sin dejarse llevar por lo que todos los demás dicen.

¿Cómo es posible que los medios de comunicación se pongan de acuerdo para transmitir una idea única cuya veracidad pudiera estar en tela de juicio?

En 1840 el brillante escritor francés Honoré Balzac decía, con respecto a la creación de la primera agencia de noticias: “El público puede creer que hay varios periódicos, pero no hay, en definitiva, más que un solo periódico”.

Cuando se creó la primera agencia de noticias, la primera información generada se envió a los periódicos que la replicaron. Una misma noticia fue leída por los habitantes de ciudades y países muy distintos y lejanos. Los periódicos locales recibieron la información de la agencia.

Hoy todos siguen publicando lo mismo. Con variantes, pero lo mismo. Desde los medios de comunicación pueden crearse corrientes de opinión con alarmante facilidad. Para ensalzar a la política y a los políticos, o para denostarlos.

Los medios pueden entorpecer el cambio democrático de un sistema. Sucede cuando ese cambio no conviene a los intereses que controlan una sociedad. Los medios tienen el poder de influir favorable o desfavorablemente en la gente con respecto a los que están en el gobierno.

Esa influencia han procurado ampliarla con la integración de los medios en grupos corporativos de interés, llamados por Ignacio Ramonet “latifundios mediáticos”, desde los cuales defienden sus intereses de casta.

Antes, los medios de comunicación no sólo contaban los hechos, sino que conducían la opinión de los lectores que –sin puntos de referencia– creían a pie juntillas lo que leían, escuchaban o veían.

Los más grandes medios de comunicación fueron endiosados gracias a los relatos de sus corresponsales… hasta que se empezó a saber que muchas de sus historias tenían otras partes no contadas.

Si bien no mentían, sí omitían pasajes del relato que no convenía divulgar.

Hasta que llegó una era que hoy llamamos “sociedad de la información”, donde los hechos que los medios nos cuentan también los recibimos en tiempo real por otros medios, y entonces hoy nos damos cuenta que, a veces, las historias publicadas han mutilado partes que hoy nos traen las redes sociales.

El efecto inmediato ha sido el tobogán del descrédito en que se deslizan los grandes medios y en su caída arrastran a los más pequeños que siempre los tomaron como ejemplo de buen periodismo a seguir.

El resultado ha sido el rechazo hacia esos medios que, a pesar de todo, no se han atrevido a renunciar a las líneas editoriales basadas muchas veces en la presentación de las cosas de un solo lado, siendo que el otro les está llegando al mismo tiempo –cuando no anticipadamente– a sus antiguos seguidores.

Los grandes medios de comunicación de Estados Unidos se acostumbraron a cogobernar el mundo y hoy viven la contradicción de no llevarse bien con Trump que los rechaza, pero hacia afuera, en política exterior, se les ve muy juntos defendiendo los intereses comunes de siempre.











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