Estambul: del espionaje y las intrigas internacionales ficticias a una de verdad


A las 13.14 horas del martes 2 de octubre último el periodista saudí Jamal Khashoggi, crítico del gobierno de Arabia Saudí, ingresó al consulado de su país por un documento matrimonial y allí desapareció sin dejar rastro; se teme que haya sido asesinado y desmembrado

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Octubre 16, 2018 20:03 hrs.
Política Internacional › México
Justo May Correa › enbocaspalabras

Estambul, la ciudad del espionaje y de las ficticias intrigas internacionales, de pronto se ha visto envuelta en una de verdad: a las 13.14 horas del martes 2 de octubre último el periodista saudí Jamal Khashoggi, crítico del gobierno de Arabia Saudí del que se había alejado, ingresó al consulado de su país en Estambul por un documento para su matrimonio mientras su novia Hatice Cengiz le esperaba afuera. Nunca salió y hoy su desaparición se ha convertido en un conflicto internacional en el que intervienen Turquía, Estados Unidos y Arabia Saudí. Según funcionarios turcos, un equipo de agentes sauditas lo habrían matado y desmembrado.

Jamal era una persona enraizada con la familia real saudí, no sólo por sus antepasados (médicos y asesores de los fundadores del país como hoy lo conocemos), sino por su propia labor: fue consejero del príncipe Turki al Faisal, exjefe de la inteligencia saudí, durante su etapa como embajador en Londres.

Su toma de conciencia de las cosas que se hacían mal y su honestidad al denunciarlas le hicieron marcharse de Arabia Saudí para evitar males mayores. Su situación se había complicado debido a las críticas que profería por cuestiones como las sistemáticas violaciones de derechos humanos y la participación en la guerra de Yemen.

Después de que varios de sus amigos fueran detenidos, su columna en el diario Al-Hayat fue cancelada y hay informes de que recibió avisos de que no siguiera tuiteando (tiene más de 1,6 millones de seguidores en esta red social). "He dejado mi casa, mi familia y mi trabajo y estoy levantando la voz", escribió en septiembre de 2017. "No hacerlo sería traicionar a aquellos que languidecen en la cárcel. Yo puedo hablar mientras que tantos otro no pueden", añadía. En una reciente entrevista con la BBC, fuera de cámara, confesó que corría peligro si volvía a su país. En la actualidad escribía columnas de opinión en el diario norteamericano The Washington Post y seguía apareciendo en canales de televisión árabes y occidentales.

Hatice Cengiz narra cómo fue su infructuosa espera

Hace una semana, el 9 de octubre, su novia Hatice Cengiz publicó en The Washigton Post lo siguiente:

Más de una semana ha pasado desde nuestra última reunión fuera del consulado de Arabia Saudita, antes de que su desaparición se convirtiera en noticia mundial. Estábamos en medio de hacer planes de boda, planes de vida. Después del consulado, íbamos a comprar electrodomésticos para nuestra nueva casa y fijar una fecha. Todo lo que necesitábamos era un pedazo de papel.

Íbamos a llevar a mis hermanos y algunos de nuestros amigos más cercanos a cenar para compartir las buenas noticias. El matrimonio es un paso importante y especial para todas las parejas. Para nosotros, pero especialmente para Jamal, fue particularmente significativo. Pasar más de un año en el exilio autoimpuesto en los Estados Unidos, lejos de su país, su familia y sus seres queridos, le había hecho daño. "Extraño mucho a mi país. Extraño mucho a mis amigos y familiares ", me dijo. "Siento este profundo dolor cada momento".

Ahora estábamos a punto de casarnos y pasar tiempo entre Washington y Estambul. Estábamos tan expectantes Se había sentido tan solo, pero podía ver cómo se despejaban las nubes. Quería aprovechar sus años de experiencia profesional para convertirse en un periodista influyente en Washington, mientras el mundo árabe preparaba el escenario para grandes desarrollos. Estaba agradecido de poder escribir en The Washington Post, ser la voz de sus colegas que ya no podían hablar.

Cuando le pregunté por qué decidió vivir en los Estados Unidos, dijo que América era el país más poderoso del mundo, donde se podía sentir el pulso político del planeta. Jamal había solicitado la ciudadanía estadounidense y su motivo para visitar Turquía era nuestro matrimonio previsto. Esperaba ocuparse de todos los papeles necesarios antes de regresar a Washington.

El 28 de septiembre, Jamal visitó el Consulado de Arabia Saudita en Estambul por primera vez, a pesar de estar algo preocupado de que pudiera estar en peligro. Sin embargo, señaló que no había ninguna orden de arresto en su país natal. Aunque sus opiniones habían enfurecido a ciertas personas, dijo, las tensiones entre él y Arabia Saudita no equivalían a odio, rencores o amenazas.

Sin embargo, estaba cada vez más preocupado por una ola de arrestos sin precedentes en su país. Sin embargo, Jamal no creía que los saudíes pudieran obligarlo a permanecer en el consulado en Turquía, incluso si querían arrestarlo. En otras palabras, no le importó entrar al Consulado de Arabia Saudita en Estambul porque no creía que algo malo pudiera suceder en territorio turco. Sería una violación del derecho internacional dañar, arrestar o detener a personas en una misión diplomática, dijo, y señaló que nunca había ocurrido algo así en la historia de Turquía. Después de una primera reunión positiva con el personal consular, que le dio una cálida bienvenida y le aseguró que llegarían los documentos necesarios, Jamal apenas se preocupó antes de su segunda visita. Entró en el consulado de Arabia Saudita, su país natal, sin dudar de que estaría a salvo allí.

Después de ver lo relajado que estaba, esperé pacientemente y llena de esperanza. Pero después de tres horas fui vencida por el miedo y la preocupación. Les envié un mensaje de texto a algunos amigos para informarles, y pregunté por Jamal en el edificio consular. Recibí una respuesta que alimentó aún más mis temores: Jamal ya se había ido, me dijeron, posiblemente sin darme cuenta. Intentando mantener la calma, inmediatamente llamé a Yasin Aktay, un asesor del presidente turco Recep Tayyip Erdogan y uno de los amigos más antiguos de Jamal. Desde que el incidente llamó la atención de la prensa y la policía, he estado esperando con miedo.

Esto es cierto: entró al consulado y no hay pruebas de que haya salido. En los últimos días, he sido testigo del trabajo de las autoridades turcas mientras monitorean la situación de cerca. Confío en las habilidades de los funcionarios del gobierno turco. En este momento, imploro al Presidente Trump y a la primera dama Melania Trump que ayuden a aclarar la desaparición de Jamal. También insto a Arabia Saudita, especialmente al Rey Salman y al Príncipe heredero Mohammed bin Salman, a que muestren el mismo nivel de sensibilidad y liberen imágenes de CCTV del consulado. Aunque este incidente podría potencialmente alimentar una crisis política entre las dos naciones, no perdamos de vista el aspecto humano de lo que sucedió. Jamal es una persona valiosa, un pensador ejemplar y un hombre valiente que ha estado luchando por sus principios. No sé cómo puedo seguir viviendo si fue secuestrado o asesinado en Turquía.

Aunque mi esperanza se desvanece lentamente cada día que pasa, sigo confiando en que Jamal todavía está vivo. Quizás simplemente estoy tratando de esconderme de la idea de que he perdido a un gran hombre cuyo amor me había ganado. Como individuo que cree que la vida y la muerte están en manos de Dios, le pido a Dios solo por el regreso seguro de Jamal.

Arabia Saudí reconocería que algo salió mal

Arabia Saudí está preparada para reconocer que el periodista Jamal Khashoggi murió en un interrogatorio después de entrar en el consulado de su país en Estambul, según informan este lunes varios medios estadounidenses, entre ellos CNN, The New York Times y The Wall Street Journal, publicó El País. La cadena de televisión estadounidense habla de "dos fuentes" que aseguran que "los saudíes están preparando un informe que reconoce que la muerte de Jamal Khashoggi fue el resultado de un interrogatorio que salió mal, uno que intentaba su rapto desde Turquía". Según una de las fuentes que maneja la CNN, los saudíes supuestamente informarán de que la operación se llevó a cabo "sin autorización y transparencia" y que aquellos que estuvieron involucrados "serán acusados".

Preguntado durante una visita al Estado de Georgia sobre una de estas informaciones periodísticas, el presidente estadounidense Donald Trump respondió que "nadie sabe" si esta es oficial, según la agencia Reuters. Horas antes, Trump especuló con que los asesinos del periodista podrían haber actuado por libre. Según el Times y el Journal, la declaración de culpabilidad "abre una ventana" a la monarquía saudí para defender que el asesinato no tendría nada que ver con los líderes del reino, "una teoría comentada por una persona familiar con los planes saudíes de echar la culpa a un oficial de los servicios de inteligencia y así proteger al príncipe heredero Mohamed Bin Salmán", con quien Khashoggi se mostró especialmente crítico.

Turquía asegura tener pruebas de que Khashoggi fue asesinado y descuartizado cuando acudió al consulado saudí. Arabia Saudí lo niega pero apenas ha dado explicaciones sobre dónde está el reportero, que era columnista de The Washington Post, dijo El País. Según ese diario, Estados Unidos interceptó conversaciones de oficiales saudíes en las que hablaban de cómo el príncipe heredero ordenó una operación para tenderle una trampa a Khashoggi con el objetivo de detenerle y trasladarle a Arabia Saudí. Washington sospecha que la operación, ejecutada por un equipo de 15 personas desplazadas a Estambul, no se ejecutó como estaba previsto.

Además, según el Post, las autoridades turcas habrían hecho llegar pruebas a los servicios de inteligencia estadounidenses. “Las grabaciones de audio desde dentro exponen lo que ocurrió a Jamal [Khashoggi] después de entrar. Se puede escuchar su voz y la voz de hombres hablando en árabe. Puedes oír cómo fue interrogado, torturado y asesinado”, afirmaron el viernes pasado fuentes turcas y estadounidenses citadas por el Post.
En busca de la luz del gran misterio

En busca de la luz del gran misterio

"Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad". La mítica frase que Arthur Conal Doyle hace pronunciar a Sherlock Holmes en El signo de los cuatro está aún en fase de desarrollo en el llamado caso Khashoggi, que investiga la desaparición del periodista saudí Jamal Khashoggi tras acudir al consulado de su país en Estambul (Turquía), el pasado 2 de octubre. Fue a por un certificado para casarse y nunca más se supo.

Imposible ha sido, en estos días, verlo de nuevo, escribió Carmen Rengel, en El HuffPost. Imposible ha sido tener pruebas de vida. Imposible ha sido contactar con él. Lo que queda, con apariencia de veracidad, es su desaparición. El gran misterio es si está vivo o muerto.

La policía encontró evidencia que el escritor saudí, Jamal Khashoggi, fue asesinado en el consulado del reino en Estambul, reveló un funcionario de alto rango este martes, y las autoridades estarían listas para buscar cerca de la residencia del cónsul después de que el diplomático dejara el país, publicó este martes La Voz de los Estados Unidos, citando un reporte de la agencia The Associated Press.

El alto funcionario de Turquía le dijo a AP que la policía encontró “cierta evidencia” de que Khashoggi fue asesinado en el consulado, afirmó sin elaborar, y hablando en condición de anonimato.

La policía planea una segunda búsqueda en la casa del cónsul general y en los vehículos de varios diplomáticos, informó el ministro de Exterior de Turquía Mevlut Cavusoglu. Videos de vigilancia que se filtraron muestran vehículos diplomáticos partiendo del consulado a la casa del cónsul poco después de la llegada del escritor.

Esta revelación aumenta la presión en Arabia Saudita para explicar qué ocurrió con Khashoggi, quien desapareció el 2 de octubre mientras visitaba su consulado en búsqueda de documentos que necesitaba para casarse.

Técnicos en overoles, guantes y zapatos cubiertos trataron la misión diplomática como una escena de crimen durante su búsqueda, que se extendió por horas. Turquía quería inspeccionar el consulado desde hace varios días. El permiso se habría conseguido el domingo en la noche después de una llamada entre Salman y el presidente turco Recep Tayyip Erdogan.

Ciertas áreas del consulado se mantuvieron restringidas, aunque los funcionarios turcos habrían recibido permiso para revisar las cámaras de vigilancia. El presidente Erdogan habría explicado a los periodistas que la policía encontró rastros de material “tóxico” y sugirió que parte del consulado fue pintado recientemente.

Funcionarios turcos denunciaron que Khashoggi fue asesinado y desmembrado dentro del consulado. Mientras tanto, funcionarios saudíes calificaron las acusaciones de Turquía de que un equipo de 15 agentes saudíes mataron a Khashoggi como “infundadas”.

El jefe de la diplomacia estadounidense, Mike Pompeo, se reunió el martes con el rey Salman de Arabia Saudita y su hijo, el príncipe heredero Mohammed bin Salman, para tratar de esclarecer los hechos que rodearon la desaparición y presunta muerte de Khashoggi.

El secretario de Estado Pompeo, sonrió y estrechó la mano a ambos, quienes lo saludaron calurosamente sólo unas horas después de que el equipo forense turco terminó con una de las jornadas de búsqueda de evidencias en el Consulado de Arabia Saudita en Estambul.

Tras sostener una conversación telefónica con el rey Salman, el presidente Donald Trump decidió enviar de inmediato a Mike Pompeo a Arabia Saudita, con la misión de pedir explicaciones sobre la desaparición de Khashoggi, al monarca del principal exportador mundial de petróleo.

El presidente Trump aseguró el lunes, y sin ofrecer pruebas, que el asesinato podría haber sido llevado a cabo por "asesinos corruptos", ofreciendo al reino aliado de Estados Unidos un posible camino para salir de una tormenta diplomática mundial.

El presidente señaló que había hablado por teléfono con el príncipe Mohammed bin Salman, quien “totalmente negó tener conocimiento alguno de lo que ocurrió en su consulado turco”. El príncipe “me dijo que ya ha comenzado, y rápidamente se ampliará, una completa investigación en esta situación. Las respuestas llegarán en breve”, aseguró Trump en un tuit.

Sin embargo, no se mencionó el hecho de que cualquier decisión en el reino ultraconservador recae únicamente sobre la familia gobernante Al Saud. Pompeo se reunió este martes por la noche con el príncipe heredero de la corona de Arabia Saudí , de quien Khashoggi escribió críticamente para el Washington Post y cuyo ascenso al poder llevó al escritor a entrar en un exilio autoimpuesto en Estados Unidos.

La crisis es también una prueba para Trump, que ha apostado claramente por el ascenso de Mohamed bin Salmán y ha dejado en un muy segundo plano el respeto a los derechos humanos, publicó El País. El príncipe heredero se ha embarcado en una agenda de reformas en el hermético y ultraconservador país árabe, para abrirlo más a Occidente y rebajar la hegemonía del petróleo en su economía, pero también ha estado envuelto en polémicas.



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