Muere la dama que dio posesión al primer gobernador constitucional de Quintana Roo - La madrugada de este sábado falleció en Chetumal, a los 81 años, la profesora María Cristina Sangri Aguilar, la persona que inauguró la era de la mujer en la política quintanarroense al dar posesión, como presidenta del Congreso, al licenciado Jesús Martínez Ross el 5 de abril de 1975 - Benito Juárez - enbocaspalabras.com.mx


Muere la dama que dio posesión al primer gobernador constitucional de Quintana Roo


La madrugada de este sábado falleció en Chetumal, a los 81 años, la profesora María Cristina Sangri Aguilar, la persona que inauguró la era de la mujer en la política quintanarroense al dar posesión, como presidenta del Congreso, al licenciado Jesús Martínez Ross el 5 de abril de 1975

Muere la dama que dio posesión al primer gobernador constitucional de Quintana Roo

La diputada presidenta del Congreso de Quintana Roo, María Cristina Sangri Aguilar, a la izquierda del presidente Echeverría, el día de la toma de posesión de Jesús Martínez Ross como gobernador del estado.



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Enero 15, 2022 20:59 hrs.
Política Nacional › México Quintana Roo
Justo May Correa › enbocaspalabras

En Chetumal, el 14 de enero de 1975, como a las 4.30 de la tarde llegó un gentío a las puertas de un predio de la calle Mahatma Gandhi. Al frente de él, María Cristina Sangri Aguilar. Dijo en cuanto se abrió la puerta: ’Señor licenciado, don Jesús Martínez Ross, buenas tardes. Hoy que celebramos la Convención Estatal de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares, por decisión unánime hemos acordado que por este sector popular lo designamos a usted como candidato de nuestro partido a la gubernatura del estado’.

Era el ’destape’ de don Jesús a la gubernatura de Quintana Roo por el Partido Revolucionario Institucional. Aunque el secretario de Gobernación, Mario Moya Palencia, le había informado el día anterior en la ciudad de México acerca de la decisión del presidente Luis Echeverría conforme a las formas de la época, en el domicilio del futuro candidato no había nada preparado.

Dio la casualidad que momentos antes de que irrumpiera la multitud encabezada por María Cristina Sangri, Martínez Ross estuviera leyendo la Constitución del Estado promulgada dos días antes, el 12 de enero. Con ella en la mano se dirigió al corredor y les dijo: ’Mi guía para conducir los destinos de Quintana Roo, si así lo decide el pueblo, será la Constitución Política del Estado Libre y Soberano de Quintana Roo’.

Ese fue el encabezado de los periódicos al día siguiente.

María Cristina Sangri Aguilar, electa diputada por la I Legislatura Estatal, daría posesión tres meses después, el 5 de abril de 1975, como primer gobernador constitucionalmente electo el 2 de marzo a Jesús Martínez Ross. La maestra Sangri lo hizo en su calidad de presidenta del Congreso del Estado ante la presencia de los poderes de la Unión.

Tiempos difíciles en una región olvidada

La vida en el Quintana Roo de ayer no fácil. Lo que hoy es parte de la normalidad, por esos días había todavía que construirlo. María Cristina Sangri Aguilar, nacida el 1 de enero de 1941, ante la escasa oferta educativa de su tiempo, sus padres Natalia Aguilar Carrasco y Antonino Sangri Serrano, tuvieron que enviarla a Belice a continuar sus estudios en la escuela de monjas St. Catherine Academy.

Cuando el 7 de enero de 1971 llegó a Chetumal David Gustavo Gutiérrez Ruiz, designado por el presidente Echeverría gobernador del Territorio de Quintana Roo, María Cristina Sangri se convirtió en la secretaria particular de la señora Luz León de Gutiérrez Ruiz, esposa del mandatario. Empezaba María Cristina una amplia y fructífera trayectoria en el servicio público.

Al dar posesión al licenciado Martínez Ross el 5 de abril de 1975 en su calidad de diputada presidenta del Congreso del estado, María Cristina ponía en marcha el servicio público político de las mujeres en Quintana Roo, abriendo brecha en la lucha para poner de relieve que las mujeres son tan capaces como los hombres. Que podían no sólo dirigir un hogar, sino dirigir también al pueblo y representarlo con dignidad.

Más tarde se convirtió también en la primera mujer en ganar una presidencia municipal, la de Othón P. Blanco, con cabecera en Chetumal, capital estatal de Quintana Roo, la que gobernó entre 1981 y 1984, en el periodo que correspondió a la primera mitad de la administración del gobernador Pedro Joaquín Coldwell (1981-1987). Después fue diputada federal y senadora.

Medalla al Mérito

Medalla al Mérito

El 8 de marzo de 2009, la XII legislatura expidió un decreto que instituyó la Medalla al Mérito Distinguida Quintanarroense “María Cristina Sangri Aguilar”, siendo esta notable dama la primera receptora del galardón.

En aquella sesión solemne, en la que estuvo presente el licenciado Jesús Martínez Ross, el entonces gobernador Félix González Canto se refirió con cariño y reconocimiento a María Cristina:

“Es realmente importante que hoy estemos aquí los quintanarroenses reunidos, no sólo para homenajear a una mujer quintanarroense, sino para ser testigos de este merecido reconocimiento que la sociedad quintanarroense rinde a una vida entera dedicada al servicio público, a una vida entera dedicada a las causas más importantes de nuestro Estado y sus habitantes.

“Una vida entregada a Quintana Roo en diferentes momentos de nuestra evolución. Una vida que forma parte de un proceso histórico en que los quintanarroenses hemos debido librar importantes batallas en muchos sentidos.

“En esas batallas, directa o indirectamente muchos personajes de nuestra sociedad contribuyeron al avance y desarrollo de nuestro Estado. Paso a paso fueron construyendo el estado: piedra a piedra, con el único afán de brindarnos lo que hoy tenemos en este que es uno de los lugares más privilegiados de nuestro país.

“Y es, precisamente, en esas páginas importantes de nuestra historia donde surgen los nombres como el de María Cristina Sangri Aguilar, nuestra homenajeada. Nombres que quedarán ahí como una presea permanente para la sociedad quintanarroense y su rica historia.

“María Cristina Sangri Aguilar, nuestra homenajeada de hoy, además dejará su nombre a la presea que como sociedad entregamos hoy por vez primera y que de aquí en adelante será conocida como la Medalla al Mérito ‘María Cristina Sangri Aguilar’.

“Es un gran reconocimiento, pero es también un homenaje al compromiso y al gran amor que una gran mujer de excepción ha demostrado sentir por su estado, que la ha impulsado este sentimiento a luchar desde muy joven por el progreso y por el bienestar de su tierra y de su gente.

“María Cristina pertenece a esa generación de chetumaleños que tuvieron que luchar para poder salir adelante en momentos en los que la ciudad pequeña y con poco desarrollo aún no ofrecía mayores opciones para el estudio, o para el inicio de una carrera profesional, y que quien quisiera seguir alguno de esos caminos no tenía más remedio que emigrar a lo que entonces era el lejano centro del país o, quizás, a la menos lejana ciudad de Mérida, o bien el cercano país de Belice.

“Ese fue el camino que María Cristina tuvo que recorrer para resolver sus anhelos y preparación académica y seguramente, ya desde entonces, con miras a un futuro de mucho trabajo y de superación constante que se vería relacionado muy pronto con el trabajo político y social que iba a desempeñar.

“Había en ella, en María Cristina, unas ganas enormes de ser parte de la evolución de su lugar de origen. Había en ella ganas de empujar los acontecimientos y, de alguna manera, también seguir el ejemplo y los pasos de su padre (don Antonino Sangri Serrano) que se había distinguido ya como uno de los ciudadanos más activos, emprendedores y comprometidos con el futuro del Territorio Federal de Quintana Roo.

“Proviene, pues, nuestra homenajeada de una familia de muy buena cepa; de una familia de donde seguramente aprendió el valor de la participación social, de la integración comunitaria y del esfuerzo cotidiano.

“Estas son únicas herramientas capaces de propiciar el desarrollo de la gente. Los buenos árboles producen buenas ramas y, por supuesto, excelentes frutos, estando aquí el ejemplo que brinda una familia quintanarroense templada en los tiempos duros de esta tierra.

“Cuando todo estaba por hacerse y había que elaborar mucho para ver un avance, cuando todavía el resto del país estaba lejos, casi todo había que lograrlo por la mano propia.

“María Cristina entendió los tiempos, entendió las exigencias de una época dura que demandaba preparación, dedicación y entrega; en adelante la vida de María Cristina sería dedicada al servicio público, a servir a los quintanarroenses, sus causas, sus luchas, sus necesidades y sus prioridades.

“Una trayectoria larga que le ha valido numerosos reconocimientos, entre los cuales, seguramente el que más valora es el que diariamente les dispensamos sus paisanos, a través del respeto y la admiración que le manifestamos y que se ha ganado.

“Del entonces Patronato a la Secretaría particular y de ahí también al IMPI y enseguida los primeros pasos políticos que la llevarían a diferentes cargos públicos y de elección popular.

“Lo mismo, aquí en su tierra que, representando a sus paisanos en el Poder Legislativo Federal, pasando también por la presidencia municipal de Othón P. Blanco, abriendo siempre el camino y haciendo vanguardia en el proceso del empoderamiento femenino.

“No es casual que esta medalla lleve hoy su nombre y que lo lleve a perpetuidad, porque servirá para reconocer a otras mujeres quintanarroenses a las cuales su trabajo, sus proyectos, sus logros, sus ideas o su aportación a la vida y el progreso del Estado hagan imprescindible distinguirlas y rendirles homenaje como hoy lo hacemos con María Cristina.

Así, la vida de esta distinguida quintanarroense nos permitirá fijar los parámetros para reconocer a otras mujeres que ahora mismo estén trabajando muy duro por Quintana Roo, que ahora mismo están dando ejemplo de dedicación, de calidad humana y de dignidad por encima de todo.

“Hoy se rinde homenaje a la vida y a la obra de la profesora María Cristina Sangri Aguilar, a su amor por su tierra que es la nuestra; a su entrega al servicio público y a su concepción digna de lo que el gobierno debe ser para estar al servicio de la sociedad.

“También destaco su profunda conciencia de género y el legado que hace a través de su trabajo a la lucha constante, la lucha que no termina por la equidad entre hombres y mujeres.

“Esa es nuestra homenajeada, y todo lo aquí mencionado es sólo una pequeña muestra de las muchas razones por las cuales María Cristina merece perpetuar su nombre con esta medalla, para que otras mujeres mantengan una fuente de inspiración, para que otras mujeres tengan un ejemplo de lo que vale el esfuerzo para alcanzar siempre los más altos parámetros de vida.

“Como gobernador de Quintana Roo, me satisface profundamente poder decirle: muchas gracias, profesora, por su visión del Estado; por esas ideas que tanto ha apoyado a su desarrollo, por su voz firme, por su espíritu inquebrantable y, sobre todo, muchas gracias por tanto amor a Quintana Roo y a su gente.

“Lo que la mujer quintanarroense ha logrado avanzar en la lucha por la equidad tiene mucho sustento en el trabajo que usted ha realizado, y hay que decir que este cimiento es tan fuerte que alcanzará aún para que muchas generaciones de mujeres quintanarroenses, dignas y fuertes como usted, aseguren igual que ayer, igual que hoy, que a Quintana Roo nunca nada lo detenga, nunca nada lo pare, y siga siempre hacia adelante. Muchas gracias”.

El agradecimiento de María Cristina

A su vez, en su agradecimiento por la exposición y la medalla, María Cristina Sangri Aguilar expresó:

“En mi vida he tenido momentos muy significativos, unos tristes otros de gran felicidad, pero éste rebasa todas las expectativas. La emoción que he sentido, desde el día que supe que el H. Congreso del Estado había aprobado la iniciativa del señor gobernador, créanme que la cabeza me ha dado vueltas, no puedo dormir, me sale la lágrima y, en fin, se pueden ustedes imaginar qué emoción tan grande he sentido.

“Desde muy pequeña mi madre me enseñó a ser honesta y respetuosa conmigo misma y con los demás, y que los problemas no se arreglan llorando o quejándonos, sino analizándolos y tomando decisiones. De mi padre aprendí que nuestros principios nos definen como personas y que traicionarlos es engañarnos a nosotros mismos. Con la enseñanza de ellos y de mis maestras, he procurado vivir con honestidad, decencia, lealtad, teniendo como principal motivación la congruencia, disfrutando lo que hago. Siempre he pensado que los errores deben ser revisados a fondo para corregirlos, superarlos y aprender de ellos. Hoy puedo decir: mamá, papá, hermanos, no les he fallado.

“En todo lo que he hecho a lo largo de mi vida, el entusiasmo y la buena voluntad han ido por delante, he tratado de cumplir las metas que me he trazado. He roto esquemas, he vivido como he querido, sin traspasar lo que me enseñaron que es decencia. He reído, he llorado, he bailado, he amado, he intentado siempre superarme, y mucho de lo que me propuse lo he logrado. Así pretendo seguir por lo que me resta de vida: con alegría y disfrutando lo que hago.

“Es tanto lo que quisiera decir, pero ni me alcanzaría el tiempo ni creo que sea el momento oportuno para hacerlo. Por eso, comenzaré dando gracias a Dios por muchas cosas: por los padres y familia que me dio, por la oportunidad de estudiar en escuela de monjas que me ayudaron forjar mi carácter y mis valores como ser humano.

“A los gobernadores, ingeniero Aarón Merino Fernández, don Ruffo Figueroa, licenciado Javier Rojo Gómez, licenciado David Gustavo Gutiérrez Ruiz y su esposa, licenciada Luz León de Gutiérrez, que me dieron la oportunidad de colaborar en la administración e iniciar mis actividades políticas y sociales.

“A mis compañeros y amigos de la primera legislatura que me eligieron para ser la primera presidenta de la cámara y, con esto, darle posesión al primer gobernador del Estado Libre y Soberano de Quintana Roo, el licenciado Jesús Martínez Ross.

“Al licenciado Pedro Joaquín Coldwell, en cuya administración fui presidenta municipal y diputada federal. Al doctor Miguel Borge Martín, durante cuyo sexenio fui senadora de la república. Al ingeniero Mario Villanueva Madrid, que me invitó a formar parte de su gabinete como Oficial Mayor de Gobierno y me dio la confianza para fundar y dirigir el Instituto Quintanarroense de la Mujer.

“Al licenciado Joaquín Hendricks Díaz, que me brindó la oportunidad y confianza de prestar mis servicios en la Secretaría de Educación y Cultura, como directora del Compromiso por la Calidad de la Educación.
“Y a nuestro querido amigo y licenciado Félix Arturo González Canto, quien me da la oportunidad de dirigir la Junta de Asistencia Social Privada de Quintana Roo, así como varias responsabilidades específicas.

“Al PRI y a los priistas que me concedieron el honor de ser la dirigente territorial y luego estatal de ANFER, posteriormente del estatal de la CNOP y luego del nacional del CIM. A todos ellos mi agradecimiento por la confianza y el apoyo que me dieron siempre para poder servir.

“A las mujeres del Estado, quiero decirles que a nosotras nos tocó sembrar la semilla de su participación; hoy ustedes han de cosecharla, no como una dádiva por ser mujeres, sino como un deber de ciudadana.

“Esa brecha que ayer abrimos y por la que hoy transitan tiene que seguir siendo un camino accesible por donde las generaciones actuales y venideras puedan transitar con facilidad y seguir luchando por una mejor calidad de vida. Tenemos derechos, pero también obligaciones, porque a las mujeres nos tocó dar vida, formar y educar a los ciudadanos. No podemos soslayar nuestra responsabilidad.

“Queremos conquistar el mundo. Queremos respeto e igualdad. Sigamos luchando hasta conseguirlo.

“Hace muchos años que escuchamos lo mismo y seguimos pidiendo oportunidades, y cumplir con nuestras metas y nuestras responsabilidades.

“Quiero compartirla con todos ellos, a mis padres, hermanos, sobrinos, a mi esposo que en paz descanse y a toda la sociedad quintanarroense que me ha apoyado siempre, que me ha brindado su confianza, afecto y comprensión; que me ha permitido servirles y hacerme merecedora de esta distinción. Repito, he sido congruente con lo que digo y lo que hago. Nunca ha sido mi intención ofender, lastimar o engañar a nadie. Mi vida ha sido transparente.

“Por eso hoy doy gracias a todos ustedes, y brindo a las mujeres de Quintana Roo y de todo México esta presea que va con mi compromiso de seguir sirviendo a mi comunidad y luchando por que las mujeres vivan mejor. Renuevo el compromiso de seguir apoyando a mi partido, el Revolucionario Institucional. Y a todos los ciudadanos que deseen mi consejo y mi apoyo.

“De nuevo, gracias, Félix; gracias señores diputados. Gracias, amigos; gracias familia, gracias, Quintana, Roo”.

Descanse en paz.

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